Mostrando entradas con la etiqueta Educación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Educación. Mostrar todas las entradas

jueves

NUEVO HALLAZGO

Plantas: un hallazgo obliga a replantear su historia evolutiva

Un equipo norteamericano encontró en un alga una sustancia que se creía exclusiva de árboles

Hasta ahora se pensaba que la lignina, un componente de la madera, sólo estaba presente en las plantas terrestres. De hecho, esta sustancia es la que marca la diferencia entre las plantas terrestres y las acuáticas y fue la que les permitió a las primeras colonizar la superficie de la Tierra y diversificarse. Esto, que era casi un dogma, se encuentra ahora en discusión, pues un equipo de investigadores de la Universidad de Stanford, Estados Unidos, entre los que se encuentra un biólogo argentino, encontró lignina en un alga roja. El estudio se publicó en la revista Current Biology .
"Todas las plantas terrestres evolucionaron a partir de las algas verdes, y durante mucho tiempo los científicos aceptaron la idea de que la capacidad de sintetizar lignina surgió sólo cuando las plantas colonizaron el ambiente terrestre, hace unos 475 millones de años", explica el doctor José Manuel Estévez, investigador del Conicet, que acaba de reinstalarse en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA luego de su posdoctorado en Stanford. Y agrega: "La lignina les permitió a las plantas contrarrestar la fuerza de gravedad y alcanzar grandes alturas".
Según Estévez, "dado que las algas rojas y las verdes divergieron hace más de mil millones de años, el descubrimiento en esta alga roja sugiere que la maquinaria básica para producir lignina podría haber existido mucho antes de que las plantas colonizaran el ambiente terrestre".
La lignina (del latín lignum , que significa madera) cumple funciones esenciales para la vida de las plantas terrestres: proporciona rigidez a la pared celular y permite conducir agua desde la raíz hasta las hojas, pues forma una cubierta con poca afinidad por el agua, y ésta puede ser transportada sin mucha resistencia. El embate de las olas
Las algas rojas en cuestión, que habitan en el Pacífico, en la costa de California, intrigaban al biólogo marino Patrick Martone, primer autor del trabajo, quien se preguntaba cómo estos vegetales no se desintegraban ante el embate de las olas. La clave podía estar en las mismas células, pero necesitaba la ayuda de especialistas en biología y química de paredes celulares. Precisamente Estévez tenía experiencia en el estudio químico de la pared celular de las algas rojas, pues ése había sido el tema de su tesis doctoral en la Fceyn. Sin dudar, puso manos a la obra.
"Empecé a estudiar esta alga y me llamó la atención que las células tenían una pared celular secundaria muy desarrollada, que nunca se había encontrado en estos organismos", destaca. En las plantas terrestres, la lignina se sintetiza en la pared celular secundaria.
"Hice algunos análisis químicos preliminares y, como las células del alga se parecían mucho a las que tienen lignina en las plantas, contacté a un especialista en lignina de la Universidad de Wisconsin, John Ralph. El encontró los monómeros que forman las moléculas de este compuesto con la misma estructura que se encuentra en plantas y no lo podía creer", relata Estévez, que actualmente trabaja en el Instituto de Fisiología, Biología y Neurociencias (Ifibyne), en la Fceyn.
Para identificar la sustancia, los investigadores emplearon anticuerpos específicos y aplicaron técnicas químicas. Ahora se están tomando muestras de algas y musgos de varias partes del mundo. En la Patagonia y la costa bonaerense hay algas rojas emparentadas con aquéllas. La evolución de las plantas
Sin lignina, las plantas no podrían crecer como lo hacen. Pero ¿para qué la necesitan las algas, que están bien sostenidas por el agua? Lo cierto es que estas algas están sometidas a un estrés mecánico muy grande y los investigadores creen que eso pudo ser un detonante ambiental para inducir pequeñas cantidades de lignina en las células con pared secundaria.
"Descubrimientos como éste podrán ayudar a entender cómo, a lo largo de la evolución de las plantas, surgió la capacidad para producir tejidos con lignina, como por ejemplo la madera en los árboles", reflexiona Estévez.
Según este biólogo, la capacidad de los vegetales para sintetizar lignina pudo haber surgido al menos dos veces durante la evolución de los diferentes linajes de algas y plantas, como convergencia evolutiva. Otra posibilidad es que la lignina esté mucho más generalizada en muchos de los grupos intermedios entre las algas rojas y las plantas vasculares.
"Ahora buscamos los genes involucrados en la producción de la lignina", afirma Estévez. Conocer los genes y los pasos mediante los cuales se sintetiza esta sustancia permitiría modificarla para hacerla más biodegradable y entender mejor cómo se sintetiza lignina en los tejidos vegetales, lo que tendría potenciales consecuencias en el área de los biocombustibles, que se producen a partir de la biomasa vegetal compuesta en su mayor parte por lignina y polisacáridos como la celulosa. Lo más complejo del proceso es separar la celulosa de la lignina.
Centro de Divulgación de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA
Fuente: Diario La Nación

domingo

Japón: Petróleo por Madera

Japón quiere embarcarse en un plan a cinco años para desarrollar una nueva fuente de energía, usando deshechos de madera para producir combustibles para vehículos que actualmente provienen del petróleo.


En el país nipón, dos tercios del territorio está cubierto por bosque, que podrían proporcionar una buena parte de combustible basado en etanol así como otras materias primas para la producción de plástico y fibras de carbono.El proyecto busca desarrollar la tecnología para producir etanol a partir de celulosa, usando encimas y micro-organismos fermentadores que consiguen romper la celulosa y convertirla en etanol.La única planta productora japonesa, en Sakai cerca de Osaka, usa un proceso con ácido para producir el etanol a partir de deshechos de la industria de construcción maderera.Actualmente, la legislación japonesa permite distribuir gasolina con un 3% de etanol, aunque de momento la distribución está limitada a pruebas piloto gubernamentales.


Con el nuevo plan, se busca aumentar el numero de plantas productoras que puedan usar, a parte de deshechos de la madera, otras fuentes como los restos de los tallos de plantas de arroz y otros productos no destinados a la alimentación.


Fuente:
Reuters

sábado

Conciencia por el Ambiente Recomienda - Cuentos para el alma

UN CARTEL QUE DECÍA "CUIDADO CON EL VIENTO"

Don Anselmo lo había escrito sobre una madera pintada de blanco, en letras rojas, porque la ultima lata de pintura que le quedaba era roja.
Era un lindo cartel, instalado al frente de la casa y decía: "CUIDADO CON EL VIENTO".

En ese vecindario había muchos carteles: el de la panadería "La medialuna derecha" el de la carnicería "La vaca atada", el de la plaza "Prohibido pisar el césped", el de la ferretería "El tornillo flojo".
Pero a todos nos llamaba la atención el cartel de la casa de Don Anselmo. Más aun porque cuando pasábamos por allí, si él estaba, nos decía:

-Hay que saber leer para entenderlo.

Ariel, Fabián y yo nos encogíamos de hombros y murmurábamos muy bajito, para que no nos oyeran.

-No hay que ser sabio para entender ese cartel.

Ni el panadero, ni el carnicero, ni el ferretero, ni el guardián de la plaza intentaban darnos tantas explicaciones.

Tal vez porque a las medialunas las devorábamos casi sin mirarlas y no estábamos seguros si eran derechas o no. La carne ya no estaba en la vaca cuando comíamos las milanesas. Mi abuelo siempre dejaba algún tornillo flojo y... alguno se caía de la silla!

En cuanto a la plaza: ninguno de los chicos pisábamos el césped, porque andábamos en patines, con zancos o en bicicleta...

Pero..." Cuidado con el viento"...

-Don Anselmo, ¿ Cuándo me va a decir qué tengo que entender?

-Cuando sepas leer las cartas del aire.

Yo me quedaba viéndolo. Y él fumaba su pipa. El humo blanco era como un tren que se lo llevaba de viaje. ¿ Adónde se iba su sonrisa buena y la mirada de sus ojos de cielo gastado? ¿ Se iban a su niñez, se iban a las canciones que cantaba su padre marinero, mientras el barco se balanceaba y las caracolas le robaban pedacitos de sonido al mar para decirlo alguna vez en el oído de algún niño?

Estaba llegando el invierno y los chicos y los grandes se ataban los gorros de lana, se ponían doble cordón a los botines, ajustaban cinturones a sus abrigos para pasar frente a la casa de Don Anselmo.

Tenían miedo de que el viento les arrancara todo, camperas, medias, gorros, zapatos...

¡Cuidado con el viento! ¡Cuidado con el viento!

Y contaban por ahí cosas terribles: que el viento una vez se llevó todo un pueblo a otro lado. Lo levantó y lo puso detrás de las montañas. Y cuando los pobladores se despertaron por la mañana vieron otro color de luz y sintieron otros olores y todo estaba cambiado en las fotos...

Cuidado con el viento. Cuidado con el viento.

¿Dios había hecho un viento para tirar la ropa colgada de la soga? ¿ Para despeinar a las niñas?

-No, no- dijo Don Anselmo, como si me leyera el pensamiento.

- Ahora que reconocés las cartas del aire, te voy a explicar. Mira... mira el viento... ¿qué crees que lleva alzado contra su pecho?

-Semillas- musité.

-¡Claro! un valioso cargamento, las transporta a los lugares más increíbles.

¿Quién crees que planta las flores de las laderas del cerro? ¿ Quién lleva el olor a pólvora de los disparos arteros para que huyan los venados, los zorritos, los ciervos y todos los animales que persiguen los cazadores? ¿ Quién barre la nieve de los caminos de invierno? ¿ Quién seca el lodo? ¿ Quién saca las hojas de oro que desparrama el otoño? ¿ Quién lleva la primavera de un continente a otro, con sus minúsculos duendes, del tamaño de un puntito, que son los fabricantes de las briznas de hierba, de los pétalos sueltos que las hadas ordenan en magnificas flores, del olor de la vainilla, de la mica que brilla en las piedras, de los granos de arena? Ellos tejen el aire... el aire que no deja que te caigas, el aire que te llena de goles la pelota de fútbol, el aire que te trae música de las esferas: la de las estrellas...

-Entonces Don Anselmo... no nos tenemos que cuidar del viento.

-Claro que no.

-Tenemos... ¿qué cuidar al viento?

-Claro que sí.

-¿Y cómo es eso?

-¿Cómo cuidar al viento? Con amor, como a todo Y con respeto. Dándole cosas bellas, una hermosa canción, un papel de color cortado en pedacitos, palabras... porque el viento es poeta y con esas palabras teje poemas que abanican las alas de los pájaros, se mojan en el mar, acarician el trigo en los sembrados y alguna vez los versos serán pan.


Y alguna vez los versos serán pan

Y en la barriga de algún niño hambriento

Dibujaran el signo de la paz

Y escribirán "Cuidado con el viento"
Poldy Bird
Del libro "PASA UNA MUJER"
Agradecemos a la gran escritora argentina Poldy Bird por brindarnos gentilmente su cuento, y al señor Jaime Fisher por acompañarnos en nuestro camino.
Conciencia por el Ambiente

martes

Planeta Tierra

¿Qué es eso del Planeta Tierra?
Es el ser vivo más gigantesco del universo. El hombre, en comparación, es diminuto, pero con la misma saña que un piojo en cuero cabelludo.
Planeta tierra tiene, al igual que cualquier ser vivo:
- Un Sistema Circulatorio: los ríos, que limpian, alimentan y dan vida gracias a su sangre,EL AGUA, fluido vital.-

Un Corazón ardiente: como es el Centro de la Tierra, según se demuestra con los volcanes, géiseres, terremotos, etc.-

Un Riñón: el manto de TIERRA, que filtra las impurezas.-

Un Sistema Respiratorio: donde LOS BOSQUES son el pulmón y la atmósfera su Tórax.-

Unos Sentidos: pues, al igual que muchos animales o plantas, puede oír, ver, tocar, oler y gustar.-

Un Aparato Digestivo: los MARES Y OCÉANOS, que transforman, digieren y distribuyen la mayor parte del alimento que circula por el Planeta. -

Sentimientos y Estados de Animo: tempestades, cuando está de mal humor, buen tiempo cuando se siente alegre y se enamora en primavera; se entristece en Otoño, etc.-

Enfermedades: CONTAMINACIÓN, agujero de Ozono, desertización y deforestación, efecto invernadero, lluvia ácida, y un gran problema un cáncer llamado, el Hombre, su civilización y su tecnología.-

Dos frigoríficos incorporados: el Polo Norte y el Polo Sur, que en este caso corresponden a las partes más frías del cuerpo humano..... los pies.-

Una gran Inteligencia y Alma a la vez.

¿Cuál puede ser el nombre de esa inteligencia suprema, de esa alma madre?..... la respuesta es evidente: La NATURALEZA.

domingo

Conciencia por el Ambiente Recomienda

"Desechando lo desechable"

Seguro que el destino se ha confabulado para complicarme la vida.No consigo acomodar el cuerpo a los nuevos tiempos.O por decirlo mejor: no consigo acomodar el cuerpo al “use y tire” ni al “compre y compre” ni al “desechable”.


Ya sé, tendría que ir a terapia o pedirle a algún siquiatra que me medicara.Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco.


No hace tanto con mi mujer lavábamos los pañales de los gurises.Los colgábamos en la cuerda junto a los chiripás; los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar.Y ellos… nuestros nenes… apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda (incluyendo los pañales).¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables!Sí, ya sé… a nuestra generación siempre le costó tirar.


¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables!Y así anduvimos por las calles uruguayas guardando los mocos en el bolsillo y las grasas en los repasadores. Y nuestras hermanas y novias se las arreglaban como podían con algodones para enfrentar mes a mes su fertilidad.


¡Nooo! Yo no digo que eso era mejor.Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra.Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto.Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades.


¡Guardo los vasos desechables! ¡Lavo los guantes de látex que eran para usar una sola vez! ¡Apilo como un viejo ridículo las bandejitas de espuma plast de los pollos! ¡Los cubiertos de plástico conviven con los de alpaca en el cajón de los cubiertos!Es que vengo de un tiempo en que las cosas se compraban para toda la vida.¡Es más! ¡Se compraban para la vida de los que venían después!La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, fiambreras de tejido y hasta palanganas y escupideras de loza.Y resulta que en nuestro no tan largo matrimonio, hemos tenido más cocinas que las que había en todo el barrio en mi infancia y hemos cambiado de heladera tres veces.¡Nos están jodiendo!¡¡Yo los descubrí… lo hacen adrede!!Todo se rompe, se gasta, se oxida, se quiebra o se consume al poco tiempo para que tengamos que cambiarlo.Nada se repara.


¿Dónde están los zapateros arreglando las medias suelas de las Nike?¿Alguien ha visto a algún colchonero escardando sommier casa por casa?¿Quién arregla los cuchillos eléctricos? ¿El afilador o el electricista?¿Habrá teflón para los hojalateros o asientos de aviones para los talabarteros?Todo se tira, todo se deshecha y mientras tanto producimos más y más basura.

El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad.El que tenga menos de 40 años no va a creer esto: ¡¡Cuando yo era niño por mi casa no pasaba el basurero!!¡¡Lo juro!! ¡Y tengo menos de 50 años!Todos los desechos eran orgánicos e iban a parar al gallinero, a los patos o a los conejos, (y no estoy hablando del siglo XVII.


No existía el plástico ni el nylon.

La goma sólo la veíamos en las ruedas de los autos y las que no estaban rodando las quemábamos en San Juan.Los pocos desechos que no se comían los animales, servían de abono o se quemaban.De por ahí vengo yo.Y no es que haya sido mejor.


Es que no es fácil para un pobre tipo al que educaron en el “guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo” pasarse al “compre y tire que ya se viene el modelo nuevo”.Mi cabeza no resiste tanto.


Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que además cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real.Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre, (y vaya sí era un nombre como para cambiarlo).


Me educaron para guardar todo.¡Toooodo!Lo que servía y lo que no.Porque algún día las cosas podían volver a servir.Le dábamos crédito a todo.Sí… ya sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no.Y en el afán de guardar, ( porque éramos de hacer caso ), guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas de jardinera… y no sé cómo no guardamos la primera caquita.¡¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo?!¿Será que cuando las cosas se consiguen fácilmente no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con que se consiguieron?


En casa teníamos un mueble con cuatro cajones.El primer cajón era para los manteles y los repasadores, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto.Y guardábamos.¡¡Cómo guardábamos!!¡¡Tooooodo lo guardábamos!!


¡Guardábamos las chapitas de los refrescos!¡¿Cómo para qué?!Hacíamos limpia calzados para poner delante de la puerta para quitarnos el barro. Dobladas y enganchadas a una piola se convertían en cortinas para los bares.Al terminar las clases le sacábamos el corcho, las martillábamos y las clavábamos en una tablita para hacer los instrumentos para la fiesta de fin de año de la escuela.¡Tooodo guardábamos!Las cosas que usábamos: mantillas de faroles, ruleros, ondulines y agujas de primus.Y las cosas que nunca usaríamos.Botones que perdían a sus camisas y carreteles que se quedaban sin hilo se iban amontonando en el tercer y en el cuarto cajón.Partes de lapiceras que algún día podíamos volver a precisar.Cañitos de plástico sin la tinta, cañitos de tinta sin el plástico, capuchones sin la lapicera, lapiceras sin el capuchón.Encendedores sin gas o encendedores que perdían el resorte. Resortes que perdían a su encendedor. Cuando el mundo se exprimía el cerebro para inventar encendedores que se tiraran al terminar su ciclo, los uruguayos inventábamos la recarga de los encendedores descartables.Y las Gillette -hasta partidas a la mitad- se convertían en sacapuntas por todo el ciclo escolar. Y nuestros cajones guardaban las llavecitas de las latas de paté o del corned beef, por las dudas que alguna lata viniera sin su llave.


¡Y las pilas!Las pilas de las primeras Spica pasaban del congelador al techo de la casa.Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más.No nos resignábamos a que se terminara su vida útil, no podíamos creer que algo viviera menos que un jazmín.Las cosas no eran desechables… eran guardables.¡


¡Los diarios!! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para poner en el piso los días de lluvia y por sobre todas las cosas para envolver. ¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al cuadril!Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer guías de pinitos de navidad y las páginas del almanaque del Banco de Seguros para hacer cuadros, y los cuentagotas de los remedios por si algún remedio no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos prender una hornalla de la Volcán desde la otra que estaba prendida y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos.Y las cajas de cigarros Richmond se volvían cinturones y posamates, y los frasquitos de las inyecciones con tapitas de goma se amontonaban vaya a saber con qué intención, y los mazos de cartas se reutilizaban aunque faltara alguna, con la inscripción a mano en una sota de espada que decía “éste es un 4 de bastos”.Los cajones guardaban pedazos izquierdos de palillos de ropa y el ganchito de metal.Al tiempo albergaban sólo pedazos derechos que esperaban a su otra mitad para convertirse otra vez en un palillo.Yo sé lo que nos pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos.Así como hoy las nuevas generaciones deciden “matarlos” apenas aparentan dejar de servir, aquellos tiempos eran de no declarar muerto a nada… ni a Walt Disney.Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base y nos dijeron “Tómese el helado y después tire la copita”, nosotros dijimos que sí, pero… ¡minga que la íbamos a tirar! Las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas.Las latas de arvejas y de duraznos se volvieron macetas y hasta teléfonos.Las primeras botellas de plástico -las de suero y las de Agua Jane- se transformaron en adornos de dudosa belleza.


Las hueveras se convirtieron en depósitos de acuarelas, las tapas de bollones en ceniceros, las primeras latas de cerveza en portalápices y los corchos esperaron encontrarse con una botella.Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos.


No lo voy a hacer.Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad es descartable.Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas.Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero.No lo voy a hacer.No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne.No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se les discrimina o que valoran más a los lindos, con brillo y glamour.


Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares.De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a la bruja como parte de pago de una señora con menos kilómetros y alguna función nueva.Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo que la bruja me gane de mano … y sea yo el entregado.Y yo…no me entrego.

Marciano Durán

Muchas Gracias Jaime por acercanos esta fabulosa lección.

Aclaración: Originalmente este texto fue publicado con la autoría del escritor uruguayo Eduardo Galeano, tras haber recibido un comentario en nuestro blog, y hacer verificado la información, hemos publicado el texto original completocuyo autor es el señor Marciano Durán.

Conciencia por el Ambiente

miércoles

Un ruido que ensordece...

Ruidos por aquí… Ruidos por allá… los ruidos se han adueñado de la vida en las ciudades. Gritos, bocinas, taladros, máquinas, alarmas, música a todo volumen, medios de locomoción…, los hay de todas las clases y en cualquier lugar.

No existe una definición exacta para el ruido, pero puede ser considerado como cualquier sonido indeseado que puede afectar de manera adversa la salud y el bienestar de individuos y de poblaciones enteras. Es por ésto que en 1972 la Organización Mundial de la Salud lo catalogó genéricamentecomo un tipo más de contaminación, y en 1979 la Conferencia de Estocolmo lo clasificó como un contaminante específico.

La contaminación acústica es aquélla causada los ruidos y vibraciones excesivas que son consecuencia directa de la actividad humana en las urbes, e inciden drásticamente en la calidad de vida de las personas, causando los más variados síntomas, entre ellos, cefaleas, trastornos en la audición, alteraciones en el sistema digestivo, fatiga y stress:

Fuente imágen: http://www.ruidos.org

En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires fue sancionada por la Legislatura el 02 de diciembre de 2004 y promulgada por el Poder Ejecutivo porteño, la ley Nro. 1540 de "Control de la contaminación Acústica", la cual tiene como objetivo fundamental, prevenir y controlar la contaminación acústica producida en el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires, y será aplicada a cualquier actividad pública o privada.

Pero independientemente de esto, cada uno de nosotros debe entender que si no preservamos el ambiente en el que vivimos, nadie lo hará, y seguirá deteriorándose para las generaciones futuras. El ruido en un peligroso contaminante, por eso, tratemos de disminuir su producción por todos aquellos medios que estén a nuestro alcance.

Conciencia por el Ambiente